Los demonios son seres incorpóreos que habitan la primera dimensión o bajo astral.
Su energía se manifiesta en los aspectos más instintivos del ser humano: impulsos, miedos, conflictos internos y comportamientos repetitivos.
Los ángeles son seres incorpóreos que habitan la cuarta dimensión. No actúan como figuras religiosas tradicionales, sino como arquetipos energéticos que acompañan el desarrollo espiritual de cada persona.
Cada persona posee un Demonio de Cabecera que influye en su conducta, tanto de forma negativa como constructiva.
Como toda energía, también tiene virtudes y defectos.
Cuando conoces cuál es el tuyo y reconoces cómo resuena en tu comportamiento, es posible comprenderlo, controlarlo y moldearlo, evitando que actúe desde el inconsciente.
El Demonio de Cabecera representa una energía arquetípica asociada a los impulsos, miedos y patrones inconscientes del ser humano.
Estas energías, vinculadas al plano bajo astral, influyen en la conducta y en la toma de decisiones.
Identificar tu Demonio de Cabecera permite reconocer comportamientos automáticos y trabajar conscientemente sobre ellos, transformando aquello que hoy genera conflicto en aprendizaje y control personal.
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